La tercera tampoco fue la vencida. En esta ocasión, porque el Deportivo Independiente Medellín apenas logró igualar a 2 tantos con el líder Deportes Tolima por la tercera fecha de la Liga I- 2026, alcanzando hasta ahora su primer punto del año, dejando en la cuerda floja a Alejandro Restrepo Mazo, y acrecentando los rumores de crisis en las toldas rojiazules.
Y es que el partido de anoche era la prueba para ver si por fin se enderezaba el camino, si en definitiva los conceptos se habían memorizado, si las cosas podían mejorar, si el técnico tenía la mano apropiada para revertir los momentos complejos. Sin embargo, ninguna de estas posibilidades se dio, y todo terminó en el mismo punto: inquietudes, dudas, incertidumbre, rabia, impotencia, silbatina, palabras de grueso calibre de los hinchas, tristeza y desilusión.
Y no fue porque el visitante haya jugado su mejor partido ni mucho menos. Todo lo contrario. Fue porque ‘El Poderoso’ se mostró incompetente y pasmoso a nivel defensivo (ejemplo los dos goles anotados por Adrián Parra del Tolima), incapaz de elaborar juego, ineficiente al momento de generar ideas, deficiente para crear opciones de gol (apenas tuvo tres en los 90 minutos incluyendo los dos goles de Ortiz y La Rosa) y porque se comportó como un elenco sin alma, sin ganas, con desidia, con desinterés, que careció de un planteamiento claro y de estrategias que lo llevaran a ganar un juego en donde siempre contó con sus once elementos en la cancha, ya que el equipo ‘Pijao’ se había quedado con diez, e incluso, hasta con nueve hombres en el terreno de juego.
Si lo escrito hasta aquí le parece increíble, más aterrador y asombroso es verlo en vivo y en directo en las gradas del estadio Atanasio Girardot.
Un equipo que apenas alcanza un 21% de rendimiento, (crédito a los colegas de Al Rojo Vivo por el dato), que de los últimos 11 cotejos solo ha ganado 1, y que no encuentra el norte, ni con lo poco que hace el estratega, ni con lo mínimo que muestran los jugadores. Y tan crítica se pone la situación, más aún, con la Copa Libertadores a la vuelta de la esquina, que inclusive se ponen las esperanzas en los juveniles Mancilla, Montaño, Mantilla y Serna. Muchachos que pueden tener la alegría de los que apenas están comenzando a labrar su trayectoria futbolística, pero que aún no tienen ni las agallas, ni el talante de sacar a una escuadra tan grande como el DIM adelante, la cual tiene una urgencia manifiesta de resultados y de consecución de logros deportivos.
¿Qué puede venir para El Equipo del Pueblo en los próximos días? En el transcurso de la semana se irá descubriendo. Por lo pronto, será esperar a que el técnico por fin trabaje la defensa, a que salga el dictamen médico de Daniel Cataño (que solo estuvo en el gramado once minutos y que salió por posible lesión muscular), que el conjunto rojo por fin sepa a qué juega y cuáles son las verdaderas posiciones en que se desempeñan sus hombres, y por supuesto, rezar para que el camino se pueda retomar ante un Millonarios que viene en idéntico escenario de bajón deportivo.




