El milagro de Colombia: su gente

AFP

El pasado lunes 10 de agosto, a las 7:34 a.m. un terremoto de magnitud 7.4 con epicentro en el municipio de San José del Palmar, en Chocó, sacudió a Colombia y, hasta el momento, deja un saldo de 285 personas fallecidas, más de 3900 heridos y 379 desaparecidos. Los departamentos más afectados, según los reportes, son Chocó, Valle del Cauca, Caldas y Quindío, siendo respectivamente, sus ciudades capitales las de mayor afectación, entre ellas, Quibdó, Cali, Manizales, Armenia, entre otras.

Desde el momento de la emergencia se empezaron a conocer reportes de edificios colapsados (121 reportados), más de 73 000 viviendas afectadas y más de 12 800 en destrucción total. Los centros de salud también se han visto impactados con el terremoto, 240 de ellos tienen afectaciones entre leves y totales, impidiendo la adecuada prestación del servicio e improvisando y adecuando espacios para la atención de pacientes producto de la emergencia. Entre las estructuras dañadas también se encuentran vías (210), puentes de conexión local y nacional (44 vehiculares, 13 peatonales), 5 aeropuertos, más de 2 200 centros educativos y 1 200 centros comunitarios.

La magnitud del terremoto fue tal que se sintió prácticamente en la mitad del país y desde ese instante, no han cesado las labores de rescate de personas y mascotas con vida y fallecidos, con expertos nacionales e internacionales y miles de voluntarios que han llegado hasta las ciudades a aportar en lo que se necesita.

Han sido días difíciles para el país, las horas pasan y la zozobra persiste en muchos de los ciudadanos en las zonas afectadas, producto de las réplicas, y en el resto del país tras la espera de nuevas cifras y rogando para que la tierra no vuelva a moverse de tal manera.

Este doloroso acontecimiento ha logrado unir al país para ayudar a quienes más lo necesitan. En todos los municipios y ciudades se han conocido personas, instituciones, empresas, fundaciones, corporaciones, colectivos ciudadanos, entre otros, que están recepcionando ayudas para enviar a las ciudades y municipios afectados. Los centros de acopio se han visto abarrotados de alimentos, utensilios de cocina, medicamentos, ropa, entre otros, que demuestran la solidaridad del pueblo colombiano para ayudar a sus compatriotas.

Respecto a lo gubernamental, las entidades del Estado han sido lideradas por el apenas posesionado presidente Abelardo de la Espriella, quien en solo 3 días en su cargo, ha tenido que enfrentar esta difícil calamidad. Y ha puesto todos los frentes de trabajo en las labores de rescate, censos y ayudas para los damnificados. Asimismo, el mandatario ha decretado la Emergencia Económica y ha anunciado la creación de un Fondo para los recaudos de aportes nacionales e internacionales.

Los gobiernos de otros países han puesto a disposición de Colombia toneladas de ayudas humanitarias y, respecto a los apoyos técnicos, aunque ha sido uno de los temas más polémicos, se ha permitido el ingreso de algunos equipos y personal para contribuir con las labores de rescate de sobrevivientes y cuerpos sin vida.

Sin duda, este es uno de los momentos más difíciles de las últimas décadas para el país, sin embargo, la solidaridad de los colombianos y la unión que se logra percibir por estos días, es la muestra de que los milagros no solo son una acción divina, sino también la fuerza de los corazones de los pueblos que se unen para ayudarse en los momentos de mayor dolor y caos.

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