Ni la ruda, ni los rezos, ni la pólvora, ni la algarabía de las emisoras de la FM con los colados de turno, ni la energía positiva de los hinchas sirvieron para que la séptima estrella pudiera llegar a las vitrinas del Deportivo Independiente Medellín, y así, terminaran los nueve años de largo ayuno de la afición del ‘Decano’ del fútbol colombiano.
Todo porque hoy, en una final absurda, donde se perdió más tiempo de lo debido, el ‘Poderoso de la Montaña’ dejó escapar un triunfo que tenía casi en el bolsillo por errores defensivos y por su reiterada falta de definición, la cual se había constituido a todas luces, en su mayor pecado a lo largo del semestre.
Y es que el partido fue sencillo al momento de descifrarlo. Con un Medellín que salió a hacer lo que sabe, manejando el útil, intentando generar fútbol con balones largos, para sorprender al contrincante con la llegada de sus extremos, ganándole la espalda a la zaga defensiva. Ejemplo de ello: una aproximación al minuto 14 de la inicial, y por supuesto, el anhelado gol de Francisco Fydriszewski, el cual apareció al minuto 19 para desnivelar el tanteador, y para ilusionar a la fanaticada ‘Rojiazul’ que había llenado las graderías del estadio Atanasio Girardot.
No obstante, la alegría duró poco, ya que Medellín se echó para atrás, le entregó la pelota a Independiente Santa Fe y se dejó estar en el terreno de juego. Tanto así, que el elenco ‘Cardenal’ empezó a horadar los espacios, cual hormiguita en la tierra, a inquietar al sector posterior del Equipo del Pueblo, y con su inteligencia, sumado a la experiencia y el peso de algunos elementos, alcanzó el empate al minuto 31, con un doble cabezazo culminado por Harold Santiago Mosquera, 1 – 1, y el “Coloso de la 74” se quedaba mudo ante la paridad.
El primer tiempo terminaba sin novedad. Con un Santa Fe astuto, esperando con un bloque posicionado desde el medio hacia la zona posterior, sorpresivo en el contraataque, y con un conjunto local disperso, carente de líderes que pudieran revertir la situación, que no llegó a inquietar el arco de Andrés Mosquera Marmolejo, ex portero de Independiente Medellín.
¿Y para el segundo tiempo qué? No hubo mucho para destacar. Solo que se perdieron más de 13 minutos, que se jugó muy poco, que Medellín no tuvo revulsivos con los cambios que hizo Restrepo, y que un veterano de 40 años, llamado Hugo Rodallega, le terminó de vinagrar la tarde del domingo a la parcial ‘Rojiazul’ con una anotación lograda de pura experiencia, de barrio, de viveza, ante una defensa que lo dejó solo, sin marcación alguna, libre para que fusilara a Washington Aguerre, y de paso a las esperanzas de una hinchada que veía con ansiedad, desespero, frustración y rabia, cómo se les iba un título por cuarta vez consecutiva.
No fueron suficientes los 47 puntos en la reclasificación, los 12 partidos ganados, los 11 empatados, los cinco perdidos, los 29 goles marcados, ni los 17 recibidos. Pues para ratificar esas cifras impresionantes, que incluso llegaron a catapultar al ‘Poderoso’ como el favorito de la serie, faltó peso específico en muchos de sus jugadores.
Faltó más enjundia, garra, ánimo y proactividad del técnico Alejandro Restrepo. Faltó un mayor trabajo específico en la semana para mejorar el desempeño del equipo a nivel de su zaga posterior cuando no se tiene el útil, y faltó eficacia, contundencia, gol.
Ese ingrediente del que Medellín careció durante la mayor parte del todos contra todos, que había intentado recuperar en la fase de los cuadrangulares semifinales, y que de nuevo dejó embolatar en el momento que más lo necesitaba, que más le era necesario tenerlo a la mano, que más debía aprovecharlo para alcanzar un logro que le ha sido esquivo desde aquella final del Apertura 2016.
Ahora solo les queda a los hinchas rojos masticar la derrota, asimilar el golpe, saborear una nueva amargura, y esperar que el segundo semestre del presente año traiga para ellos, y para el equipo más antiguo de este país, un mejor devenir, de la mano de un estratega que entienda que no debe flaquear en los momentos cruciales, y de unos jugadores que lideren el plantel, que lo lleven a la consecución de metas importantes sin miedo, con ganas, como se lo merece el pueblo del Deportivo Independiente Medellín.




